domingo, 29 de noviembre de 2015

7. Análisis de las pruebas aplicadas

En cuanto al diagnóstico del TLP, parece que la dificultad de la práctica clínica evidencia una inadecuación del sistema categorial propio del DSM para los trastornos de personalidad. Las diversas corrientes que atribuyen una dimensionalidad al TLP y centralidad en cuanto a la comorbilidad con otros trastornos (que se derivarían de éste) parecen tener su reflejo en la próxima redefinición de los trastornos del Eje II en el DSM-V. A la espera de su análisis definitivo, parece existir cierto consenso a la hora de caracterizarlo como un trastorno del self y de las relaciones interpersonales. Hay que tener en cuenta además que dada la amplia y variada sintomatología del Trastorno Límite, tradicionalmente se convirtió en una especie de “cajón de sastre” donde se diagnosticaba como TLP a muchos pacientes que no correspondían con ningún otro trastorno de personalidad según los criterios del DSM. Esta variedad provoca una alta comorbilidad con diversos cuadros patológicos que complica mucho la labor diagnóstica.

Sin embargo se puede lograr un acercamiento importante tomando en cuenta las pruebas y sus recomendaciones, tomando en cuenta las áreas personales, familiares, sociales, de cultura y creencias y de los contextos en que la persona interactue además de la historia o antescedentes que refiera en la anamnesis.

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