domingo, 29 de noviembre de 2015

4. Diagnostico

Trastorno de la personalidad límite 301.83 (F60.3)
Patrón dominante de inestabilidad de las relaciones interpersonales, de la autoimagen y de los afectos, e impulsividad intensa, que comienza en las primeras etapas de la edad adulta y está presente en diversos contextos, y que se manifiesta por cinco (o más) de los hechos
siguientes:
1. Esfuerzos desesperados para evitar el desamparo real o imaginado. (Nota: No incluir el comportamiento suicida ni de automutilación que figuran en el Criterio 5.)
2. Patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas que se caracteriza por una alternancia entre los extremos de idealización y de devaluación.
3. Alteración de la identidad: inestabilidad intensa y persistente de la autoimagen y del sentido del yo.
4. Impulsividad en dos o más áreas que son potencialmente autolesivas (p. ej., gastos, sexo, drogas, conducción temeraria, atracones alimentarios). (Nota: No incluir el comportamiento suicida ni de automutilación que figuran en el Criterio 5.)
5. Comportamiento, actitud o amenazas recurrentes de suicidio, o comportamiento de automutilación.
6. Inestabilidad afectiva debida a una reactividad notable del estado de ánimo (p. ej., episodios intensos de disforia, irritabilidad o ansiedad que generalmente duran unas horas y, rara vez, más de unos días).
7. Sensación crónica de vacío.
8. Enfado inapropiado e intenso, o dificultad para controlar la ira (p. ej., exhibición frecuente de genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes).
9. Ideas paranoides transitorias relacionadas con el estrés o síntomas disociativos graves.
De este modo, los trastornos de la personalidad aparecen reunidos en tres grupos, establecidos sobre la base de ciertas similitudes clínicas entre los trastornos del mismo grupo. El Grupo A, catalogado como el de los sujetos manifiestamente “raros” o “excéntricos”, incluye los trastornos de personalidad paranoide, esquizoide y esquizotípico, pertenecientes en mayor o menor grado a lo que se ha denominado el “espectro de la esquizofrenia”. El grupo B recibe el nombre de “dramático, emocional o inestable” y comprende los trastornos antisocial, límite, histriónico y narcisista de la personalidad. La inestabilidad emocional extrema y las dificultades para controlar los impulsos serían los elementos comunes al grupo. El grupo C, tercer y último conjunto, es el de “ansiedad” o “temor” e incluye los trastornos por evitación, por dependencia y obsesivo-compulsivo de la personalidad y tienen en común el presentar un nivel de ansiedad y/o miedo exagerados, motivado en buena medida por el temor a perder el control en un sentido genérico (de uno mismo, de otros significativos, de las situaciones, etc.)
Además, puede ocurrir que una persona cumpla criterios para varios trastornos de la personalidad pertenecientes a distintos grupos. Suponiendo que así fuera, el clínico deberá hacer constar todos los diagnósticos de los trastornos de la personalidad por orden de importancia.
Es por ello, que el curso de los trastornos de la personalidad es por lo general crónico, aunque se exacerba en los momentos vitales que precisan una implicación afectiva mayor. Intelligo, 1 (1), 2006 8 Además, con mucha frecuencia suelen presentar síntomas asociados, ya sean depresivos y/o de ansiedad y, en menor frecuencia, síntomas psicóticos de breve duración. En todo caso, el patrón permanente de comportamiento problemático se encuentra desglosado según los tipos específicos de estos trastornos, los cuales algunos suelen atenuarse o remiten con la edad (p. ej. el trastorno antisocial y límite de la personalidad) mientras que no parece suceder así en otros tipos (p. ej. trastornos obsesivo-compulsivo y esquizotípico de la personalidad) (DSM-IV-TR, 2002).
Dentro de los trastornos de la personalidad, el trastorno límite (en adelante TLP) es quizás uno de los trastornos de personalidad que ha cobrado mayor interés en la actualidad. Sin embargo, el uso del término “límite”, se utiliza hace ya muchos años para designar un trastorno que se suponía en el límite entre la neurosis y la psicosis
El TLP es hoy en día considerado como un síndrome complejo y heterogéneo que surge de la necesidad de categorizar un conjunto de pacientes que presentan un claro patrón de inestabilidad afectiva e interpersonal, una marcada impulsividad e ira inapropiada, que no encajan dentro de los síndromes tradicionales

Las personas con TLP sufren a menudo de trastornos del control de los impulsos (Carrasco, 2002), alteraciones del pensamiento, abuso de alcohol (Fernández-Montalvo y Landa, 2003) y otras sustancias (Sánchez, 2001), así como toda una variedad de problemas de ansiedad. Por su parte, autores como Zimmerman y Mattia (1999) encontraron que los pacientes con TLP estudiados presentaban de forma más frecuente diagnósticos de depresión mayor, trastorno bipolar, fobia social, fobia específica, trastorno pos estrés postraumático, trastorno obsesivo compulsivo, trastornos de la conducta alimentaria y trastornos somatoformos. Igualmente, Skodol, Gunderson, Pfohl, Eidiger, Livesly y Siever (2002) encontraron que un 75% de los pacientes afectos de este trastorno manifiestan sintomatología disociativa e ideación paranoide no de tipo delirante, constituyendo los síntomas cognitivos-perceptivos más frecuentes de estas personas.

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