Trastorno
de la personalidad límite 301.83 (F60.3)
Patrón
dominante de inestabilidad de las relaciones interpersonales, de la autoimagen
y de los afectos, e impulsividad intensa, que comienza en las primeras etapas
de la edad adulta y está presente en diversos contextos, y que se manifiesta
por cinco (o más) de los hechos
siguientes:
1.
Esfuerzos desesperados para evitar el desamparo real o imaginado. (Nota: No
incluir el comportamiento suicida ni de automutilación que figuran en el
Criterio 5.)
2.
Patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas que se caracteriza
por una alternancia entre los extremos de idealización y de devaluación.
3.
Alteración de la identidad: inestabilidad intensa y persistente de la
autoimagen y del sentido del yo.
4.
Impulsividad en dos o más áreas que son potencialmente autolesivas (p. ej.,
gastos, sexo, drogas, conducción temeraria, atracones alimentarios). (Nota: No
incluir el comportamiento suicida ni de automutilación que figuran en el
Criterio 5.)
5.
Comportamiento, actitud o amenazas recurrentes de suicidio, o comportamiento de
automutilación.
6.
Inestabilidad afectiva debida a una reactividad notable del estado de ánimo (p.
ej., episodios intensos de disforia, irritabilidad o ansiedad que generalmente
duran unas horas y, rara vez, más de unos días).
7.
Sensación crónica de vacío.
8.
Enfado inapropiado e intenso, o dificultad para controlar la ira (p. ej.,
exhibición frecuente de genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes).
9.
Ideas paranoides transitorias relacionadas con el estrés o síntomas
disociativos graves.
De
este modo, los trastornos de la personalidad aparecen reunidos en tres grupos,
establecidos sobre la base de ciertas similitudes clínicas entre los trastornos
del mismo grupo. El Grupo A, catalogado como el de los sujetos manifiestamente
“raros” o “excéntricos”, incluye los trastornos de personalidad paranoide,
esquizoide y esquizotípico, pertenecientes en mayor o menor grado a lo que se
ha denominado el “espectro de la esquizofrenia”. El grupo B recibe el nombre de
“dramático, emocional o inestable” y comprende los trastornos antisocial,
límite, histriónico y narcisista de la personalidad. La inestabilidad emocional
extrema y las dificultades para controlar los impulsos serían los elementos
comunes al grupo. El grupo C, tercer y último conjunto, es el de “ansiedad” o
“temor” e incluye los trastornos por evitación, por dependencia y
obsesivo-compulsivo de la personalidad y tienen en común el presentar un nivel
de ansiedad y/o miedo exagerados, motivado en buena medida por el temor a
perder el control en un sentido genérico (de uno mismo, de otros
significativos, de las situaciones, etc.)
Además,
puede ocurrir que una persona cumpla criterios para varios trastornos de la
personalidad pertenecientes a distintos grupos. Suponiendo que así fuera, el
clínico deberá hacer constar todos los diagnósticos de los trastornos de la
personalidad por orden de importancia.
Es
por ello, que el curso de los trastornos de la personalidad es por lo general
crónico, aunque se exacerba en los momentos vitales que precisan una
implicación afectiva mayor. Intelligo, 1 (1), 2006 8 Además, con mucha
frecuencia suelen presentar síntomas asociados, ya sean depresivos y/o de
ansiedad y, en menor frecuencia, síntomas psicóticos de breve duración. En todo
caso, el patrón permanente de comportamiento problemático se encuentra
desglosado según los tipos específicos de estos trastornos, los cuales algunos
suelen atenuarse o remiten con la edad (p. ej. el trastorno antisocial y límite
de la personalidad) mientras que no parece suceder así en otros tipos (p. ej.
trastornos obsesivo-compulsivo y esquizotípico de la personalidad) (DSM-IV-TR,
2002).
Dentro
de los trastornos de la personalidad, el trastorno límite (en adelante TLP) es
quizás uno de los trastornos de personalidad que ha cobrado mayor interés en la
actualidad. Sin embargo, el uso del término “límite”, se utiliza hace ya muchos
años para designar un trastorno que se suponía en el límite entre la neurosis y
la psicosis
El
TLP es hoy en día considerado como un síndrome complejo y heterogéneo que surge
de la necesidad de categorizar un conjunto de pacientes que presentan un claro
patrón de inestabilidad afectiva e interpersonal, una marcada impulsividad e
ira inapropiada, que no encajan dentro de los síndromes tradicionales
Las
personas con TLP sufren a menudo de trastornos del control de los impulsos
(Carrasco, 2002), alteraciones del pensamiento, abuso de alcohol
(Fernández-Montalvo y Landa, 2003) y otras sustancias (Sánchez, 2001), así como
toda una variedad de problemas de ansiedad. Por su parte, autores como
Zimmerman y Mattia (1999) encontraron que los pacientes con TLP estudiados
presentaban de forma más frecuente diagnósticos de depresión mayor, trastorno
bipolar, fobia social, fobia específica, trastorno pos estrés postraumático,
trastorno obsesivo compulsivo, trastornos de la conducta alimentaria y
trastornos somatoformos. Igualmente, Skodol, Gunderson, Pfohl, Eidiger, Livesly
y Siever (2002) encontraron que un 75% de los pacientes afectos de este
trastorno manifiestan sintomatología disociativa e ideación paranoide no de
tipo delirante, constituyendo los síntomas cognitivos-perceptivos más
frecuentes de estas personas.